Cantor que jamás se esconde/ Que tu pandero rasguñen/ Los dedos de Nano Nuñez/Y de Lucho Bahamondes / No importa cuando ni donde/ Con tu guitarra no aflojas/Y mientras caen las hojas/ Del invernal calendario/ Por tu canto extraordinario/ Brindo por ti/ Mario Rojas
Eduardo Peralta, cantor popular, en el lanzamiento de Folklore Urbano
“Eximo a Los Santiaguinos de toda responsabilidad y, ojalá, no anden por ahí los amigos del 0S7. Esta cueca se llama la chilombiana”, son palabras del siempre tranquilo e irreverente Mario Rojas que acaba de presentar, en la sala SCD, su tercera producción llamada Folklore Urbano.
Al igual que en el disco, la tocata fue acompañada por Los Santiaguinos, grupo de cueca que a juicio del compositor son los mejores intérpretes jóvenes del género. La producción se logró con apoyo Fondart, junto con ser el segundo lanzamiento del sello M.A.CHI (música alternativa chilena que cuenta, a su vez, con la distribución de la multinacional Warner Music).
Algunos invitados no pudieron llegar (le hicimos caso a Mario Rojas que dijo entre risas: “datos para la prensa”). Fue el caso de Pedro Foncea que debía participar en algunas canciones. Al respecto el autor afirmó: “Se tiene que haber quedado dormido… Le dije anoche, pero es mi culpa, tendría que haberlo llamado en la mañana”. El público que reía a carcajadas mientras nuevos acordes sacudían en escenario.
Rojas es un compositor multimedia. Los que han seguido su camino habrán notado que su capacidad creativa ha derivado en distintas vertientes. Cofundó el grupo De Kiruza, hizo la música de El Desquite, destacó como guionista de la revista Trauko Comics, así como de realizador audiovisual en el documental “La Cueca Brava”, donde se instala como observador de “Los Chileneros”, quienes se situaron, precisamente, como los máximos exponentes de la “chilena”. También lo vimos este año participando en el festival de Viña, con “González, Tapia y Narea”, cueca inspirada en Los Prisioneros que está incluida en el disco.
En este trabajo, en que Rojas se hace acompañar de su grupo compuesto también por Felipe Bravo y Rodrigo Palma, abundan las cuecas, tonadas, pero también la fusión latinoamericana. Así escuchamos La Rueda de la Vida, como también una suerte de Taquirari (Juanito Lana), que se va candombeando, bien melódico, con guitarra eléctrica y letra notable que desenmascara la realidad urbana. /En una esquina de la plaza/ a plena luz del mediodía/ en el centro de la prisa/ corazón de la ciudad/ Plaza de Armas de Santiago/una y media, o por ahí/ Juanito vende tarjetas/ y versos, ¡sacar a mil!/.
Hay fusión, característica clásica del autor, sin embargo, constatamos que este es su trabajo más puro, donde intenta respetar las interpretaciones clásicas de las tonadas y cuecas. En ese sentido el autor afirma: “Quería que sonara como antiguo, así como de los 50, pero se fueron incorporando guitarras eléctricas y armonías vocales más contemporáneas...” Esto se corrobora en las cuecas más tradicionales y en la generalidad de los arreglos ya que hay bastante fusión, “Power Cueca” lo llama el autor. Pero así como las guitarras y baterías se acomodan a las tonadas, también tenemos el caso de otras evocaciones, incluso la notable y desgarrada interpretación del acordeón (por Ignacio Hernández) lleva un dejo nostálgico que, en algunas ocasiones (Avioncito de Papel por ejemplo), pasa a ser casi un bandoneón. En todo el trabajo hay un cruce creativo en lo musical e interpretación donde se incorporan elementos de la realidad urbana y el material clásico de nuestro folclore, sin duda ese es el gran aporte del autor.
PD: Terminado el concierto, llegó Pedro Foncea y se fue al minuto, medio enojado por las bromas de los presentes. “Esto lo hago por la música”, murmuró, sin que Rojas se diera cuenta de su corta venida.
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