De acuerdo a los últimos datos de la encuesta CASEN sobre la distribución del ingreso en el país, se evidencia que mientras las diferencias se mantienen entre el quintil más rico y el más pobre desde 1998, el costo de la crisis económica lo pagó la clase media.
En concreto, los datos muestran que el 20% más rico del país obtiene más de 15 veces los ingresos del 20% más pobre. Los datos generan dudas respecto de las políticas sociales orientadas a disminuir la brecha, ya que incluso la cifra actual de diferencia entre ambos quintiles extremos de la escala es mayor a la que se evidenciaba en 1990.
Para sortear el estancamiento en la brecha de ingresos, el Mideplan y la Dirección de Presupuestos aclararon que las estadísticas cambian si la comparación se hace respecto a los ingresos totales de las familias. Esto quiere decir que a los ingresos por capital y trabajo, se suman los subsidios monetarios y no monetarios que proporciona el sector público. Según los datos entregados, en esta nueva relación el sector más pobre aumenta sus ingresos sustancialmente.
Como resultado se desprende que la relación entre la participación en el ingreso de los hogares pertenecientes al quintil más rico y al quintil más pobre mejora, bajando desde 15,3 veces -al considerar sólo el ingreso autónomuo sin subsidios sociales- a 8,3% si se considera el ingreso total que es con subsidios sociales.
En ese sentido, el director de presupuesto, Mario Marcel destacó que a pesar de las restricciones surgidas por la situación ecnómica, entre 1998 y el 2000 se mantuvo la tendencia del crecimiento y la focalización del gasto social.
Sin embargo, la gran diferencia con la CASEN de otros años radica en que si bien los embates económicos afectaron a todos los sectores, la más golpeada resultó la clase media. En los datos se destaca que gracias a la inversión pública focalizada, los ingresos de los sectores más pobres aumentaron. Sin embargo, se evidencia un estancamiento y un cierto retroceso de los sectores medios, quienes no acceden a esos beneficios.
La evolución de la distribución del ingreso autónomo según décil de ingreso autónomo per capita del hogar, permite evidenciar este estancamiento de los sectores medios.
Mientras en los primeros déciles -con mayor pobreza- se evidencia un leve aumento entre 1998 y el 2000, al igual que en el décimo décil -de mayor ingreso-, en los déciles de sectores medios se experimenta una baja.
-En el décil VI, en 1998 se veía un 6,4% de ingreso autónomo, mientras que en el 2000 sólo crece a un 6,5%.
-En el décil que le sigue, el séptimo, baja desde un 8,3% en 1998 a un 7,9% en el 2000. Lo mismo pasa en el décil VIII que hace dos años experimentaba un 11,0% y ahora muestra un 10,5%.
-En el noveno décil, en 1998 se veía un 16,0% mientras que hoy sólo un 15,2%.
Lo impactante es que el último décil, el número 10 que corresponde al más rico de la población, evidencia un incremento en sus ingresos autónomos per capita desde 41,3% a un 42,3%. Esto quiere decir que el 10% de la población del país posee el 42% de estos ingresos, mientras que el 10% más pobre sólo el 1,1%.
Aumento del gasto público
Tanto Marcel como la ministra de Mideplan, Alejandra Krauss destacaron el aumento del gasto público en materias sociales. El gasto público social acumuló un crecimiento real de 14,4% en el bienio, mientras que el gasto fiscal social, un 18,6% en el mismo periodo.
Los datos de la CASEN muestran que en el 2000, el gasto fiscal de los principales programas de salud, educación y subsidios monetarios se concentró en un 68,8% en el 40% de la población de menores ingresos de los hogares del país. También se señala que el aporte monetario mejoró el ingreso de los hogares más pobres en un 84,5% y en un 28,2% para el quintil que le sigue.
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